Si solo vamos a dejar de usar el portátil durante unas horas, o durante la noche, suele ser más práctico dejar el ordenador en suspensión. Así, frente al apagado, la suspensión presenta las siguientes ventajas:
- Todo el trabajo, incluida la información acerca de los programas que se estaban utilizando, como la ubicación y el tamaño de las ventanas, se guarda automáticamente.
- Al reactivar el equipo, no es necesario reiniciar los programas o reabrir los archivos, a diferencia de si se hubiese apagado.
- Según Microsoft, la cantidad de energía utilizada por Windows en modo suspensión es muy poca, suponiendo aproximadamente una décima parte de la energía que consumiría si se dejase el equipo encendido. Un PC portátil suele consumir entre un 1% y un 2% de energía de la batería por hora en el modo de suspensión.
- Cuando Windows está suspendido, todavía puede descargar e instalar actualizaciones y realizar otras tareas de mantenimiento rutinarias.

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